Considerar árabe, musulmán y moro como sinónimos es sólo uno de los múltiples y más comunes errores. Tanto o más grave es la imagen distorsianada de lo árabe y lo islámico que se ha producido y difundido por siglos desde Occidente.

dissabte, 15 d’octubre de 2011

La mihna

La mihna o "inquisición" fue una institución que se creó durante el gobierno de los abbasidas para imponer las doctrinas mutazilíes. El nombre dado al procedimiento usado por las autoridades califales significa "prueba, fatiga, sufrimiento o aflicción", que es como lo calificaron los sunníes (quizás sería más apropiado llamarlos "gentes del hadiz") víctimas de la misma. La institución e historia de la mihna demuestran tanto la gran influencia de la Mutazila en los círculos del poder en Bagdad como su incapacidad para popularizar su doctrina (hasta recientemente se había pensado que la mihna fue instigada por los mutazilíes, mientras que varios autores sugieren ahora que fue más un intento de imponer la autoridad del califa, y de las sabias autoridades que él designara, en materia dogmática).

La mihna fue creada en el 827 por el califa al-Mamun y estuvo en funcionamiento también bajo sus dos sucesores inmediatos. Organizada por el Estado, se trataba de inquirir a teólogos, juristas y gentes relevantes de la comunidad acerca de su opinión sobre la naturaleza del Corán, si era increado o creado, tesis esta última defendida por los mutazilíes. Los partidarios del Corán increado quedarían excluidos de sus cargos y no podrían testimoniar contra una persona defensora de la tesis contraria. Ibn Hanbal, a la sazón fundador de una escuela jurídica muy importante, fue uno de los héroes de la resistencia, pues defendió sus tesis, las contarias al régimen, a pesar de ser encarcelado y vejado.

La mihna, lejos de "convencer" a los que no eran mutazilíes, creó héroes (como el propio Ibn Hanbal) y reforzó el prestigio de los ulemas contestatarios. Cuando la mihna fue suprimida en el año 848 d. C., el consenso de los ulemas se acabó imponiendo a las ideas de un grupo en específico, el propio califa (al-Mutawakkil) se adhirió a la tesis del Corán increado y se acabaron los intentos de imponer una doctrina desde el Estado, dejando las cuestiones teológicas y legales (al menos en lo referente a la sharia) fundamentalmente en manos de la comunidad, del consenso, en suma de los ulemas.

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